domingo, 6 de septiembre de 2026

De cromitas, superficies y susurros

 

Rocío Cerón



Hay lugares a los cuales volvemos como si nunca nos hubiésemos ido. Hay lugares que son profundamente cercanos sin haberlos visitado jamás. Hay espacios que nos son íntimos, cutáneos, aunque su superficie sea tan extensa que la mirada podría perderse en ellos. Lugares y habitantes. Objetos y laderas. Detalles. La caída del rayo de luz sobre un prado ocre, la forma en que reposan angulosamente los nudillos de la mano de una mujer sumida en sus recuerdos. Lo que se mira, y se escucha, más allá de los ojos y de los oídos. Ese susurro, río o fuga subterránea donde anida algo, donde se gesta el recuerdo y el asombro. Ese entre: pliegue donde lo nimio aparente se despliega. Esa música: ráfagas de imágenes que transitan entre viajes de cromatismo fulminante y estallidos, lo espectral, la nebulosa, los claroscuros, lo rutinario, lo habitual. Ese punto exacto donde el aguijón, donde las notas de luz, donde el espejo es el preludio, los contornos, el horizonte y las lenguas que se extienden hacia todas direcciones. Y desde ahí. Desde ahí emerger, con ojos, oídos, tacto que se cuestionan lo que hay o lo que no hay, pero persiste.

domingo, 29 de marzo de 2026

La casa de Carlos Augusto León

 


Carlos Augusto León


A comienzos del año 1992, estuve en casa del poeta venezolano Carlos Augusto León. Un sábado por la tarde lo visité con la encomienda expresa de mi amiga Débora Matheus Bencomo: entregarle un libro que ella enviaba desde Mérida. Rumores terrenales acababa de salir de la imprenta y la poeta se sentía feliz de hacérselo llegar. Entre ellos existía cierto grado de filiación, pues el poeta estaba casado con Lupe Bencomo de León, prima de Débora.

Encontrar la quinta en Los Chorros resultó sumamente difícil. Al parecer, la nomenclatura de las calles tiende a confundir a quienes no conocen la zona. Caminé bastante; di vueltas buscando la calle y no la encontraba, a pesar de que el propio poeta me había explicado por teléfono cómo llegar.

Pasé media tarde intentando dar con el sitio. Todo parecía confabularse contra mis intenciones, pues recorrí casi toda la urbanización y nada que conseguía la dirección. Finalmente, pedí información a unos patrulleros de la Policía de Chacao; para mi fortuna, ellos conocían la casa del poeta y me llevaron hasta allí.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Tesoros olvidados


 José Gregorio González Márquez



Los libros ocultan numerosos tesoros. Muchos permanecen olvidados en bibliotecas, cajas, áticos y cuartos esperando ser rescatado por algún lector aventurero. Pasan años durmiendo el sueño de los justos. Algunos terminan convertidos en pulpa de papel y vuelven a sus orígenes. Otros tienen la suerte de ser vendidos a libreros que los terminan rematando para alegría de bibliófilos, coleccionistas o lectores comunes.

lunes, 22 de diciembre de 2025

Para dormir a Jesús. Poemas de Navidad.



 Descarga gratis el libro desde este enlace:

Para Dormir a Jesús. Poemas de Navidad.


La Navidad es un tiempo de reencuentro. Nos encontramos con amigos y seres queridos. Disfrutamos de la paz y armonía en nuestros hogares. Nace el Salvador del mundo. Jesús de Galilea. Y con El, la posibilidad de reconciliación entre los seres humanos.

Para Dormir a Jesús de José Gregorio González Márquez es un libro de poemas que honran y cantan a Jesús, el Niño Dios.

Invitamos a nuestros colaboradores, lectores y amigos a disfrutar de la lectura de este hermoso libro. Asimismo, a compartirlo para que llegue a muchos lectores en el mundo.

domingo, 14 de septiembre de 2025

Más feliz que una lombriz un libro de Carlos Ildemar Pérez. Poesía para jugar con la palabra.

 

José Gregorio González Márquez


 

El discurso lúdico atrapa la mirada y el interés de los niños. El poeta que escribe, lo sabe. Entonces usa su imaginación para atraerlos, para acercarlos a la red de palabras que conjuga y convierte en poemas. El poeta juega con la grafía, la manipula, le asigna significados. Está siempre pendiente de crear situaciones, entornos, momentos, personajes que reivindican el juego como ocurrencia feliz para contagiar la risa y el disfrute. Entonces unas simples palabras trastocadas en su sentido común pueden generar múltiples acepciones que llevan al niño al borde de la hilaridad, le encaminan a un mundo donde las letras adquieren significados pocos solemnes y se combinan más allá de la sacralización para entretener al infante.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Antífonas de la O. Un preludio místico para acercar la poesía. Nuevo libro de Rodolfo Quintero Noguera.

 José Gregorio González Márquez


 

Quien ama la palabra, la reivindica. El poema es un eslabón que une la divinidad con la humanidad. El poeta el artífice de esa unión. Cada poeta lleva consigo un dios inmanente que está abrazado a la palabra que pronuncia, que escribe y comparte cuando decide dejarla alcanzar su destino. El mensaje precisa reconocer la existencia del caos primordial pero también el acercamiento del mensajero al amor, al desamor, a la incertidumbre, al orbe místico. El poeta se abalanza sobre las palabras, juega con ellas, las acuña en sus manos, las remite al corazón de la página en blanco, le perdona sus atrevimientos. Las vive, las llora, las ilumina de sol o las esconde de las perversas intenciones de los sacrílegos. Un poeta es un demiurgo que con la grafía crea un universo en cada poema.

Rodolfo Quintero Noguera vive la poesía en cada una de las palabras que hila en sus construcciones. No deja nada al azar. Sus textos poéticos están atravesados por el dolor, la insidia, el cuestionamiento, la soledad, la nostalgia y el amor filial. Pero también, por un sentimiento místico que trasciende el sentido religioso y se acerca a las visiones oníricas. Sueños que conectan la mundanidad con la espiritualidad, lejos de los artificios y los desórdenes que fomentan los enemigos de la palabra.  A decir de la poeta rusa Marina Tsvietáieva «El poeta está en las nubes» — es cierto, pero es cierto únicamente para una raza de poetas: los estrictamente elevados, los puramente espirituales. Y no es que esté en las nubes, vive en las nubes. El jorobado paga por su joroba, el ángel también paga por sus alas en la tierra. La incorporeidad, tan cercana a la esterilidad, aire enrarecido, en lugar de la pasión — el pensamiento; en lugar de las palabras — expresiones: ésas son las señales terrestres de los huéspedes celestiales.

Información, narración y textualización

 

Galo Guerrero-Jiménez



La población escolarizada vive hoy inmersa, y en un aparente disfrute, deslizando la pantalla en un aparato tecnológico y con la habilidad de la yema de los dedos, para localizar cantidad de información que, por su exceso, y acompañada más de imágenes, que de texto, vive la emoción bisoña y constante de alteraciones cognitivas en la función representativa del lenguaje y, por ende, enmarcada en los nuevos modos de consolidar su pensamiento desde el elogio tecnológico-estético que la virtualidad le ofrece “en bandeja”, a la niñez y a la juventud, en especial,  que hoy experimenta un nuevo sentimiento lingüístico, más de banalidad que de elocuencia en la axiología intelectual del conocimiento, de la investigación, en la creatividad, en la reflexión y en el desarrollo del pensamiento crítico  que, de alguna manera, sí se logra desde la cultura del libro  que se va consolidando paulatinamente desde el disfrute y hermenéutica de la lectura de un buen texto que, voluntaria y libremente, llegue a las manos y al cerebro de esta población que hoy se alfabetiza, más al ritmo de la cultura electronal y virtualizada, que desde la educación formal que recibe en la escolaridad.