domingo, 17 de julio de 2016

¿Por qué mantienen vigencia de los cuentos de Andersen?


Dra. Sylvia Puentes de Oyenard


En la pequeña ciudad de Odense, en Dinamarca, un modesto zapatero —enamorado de los libros y las fantasías —y su mujer— que no tenía más horizonte que el limitado mundo circundante— compartieron la alegría del nacimiento de un hijo. El 2 de abril de 1805 llegó al mundo el poeta de los niños, día en que se celebra desde 1956 el Día Internacional del Libro Infantil.
Aunque las traducciones y adaptaciones no han sido rigurosas en la mayoría de los casos, y permanece el debate acerca de si hay que actualizar el danés antiguo al contemporáneo, los cuentos de Hans Christian Andersen (1805-1875) multiplican ediciones y captan la atención de millones de niños y niñas. Analizaremos algunas razones:

domingo, 3 de julio de 2016

La infancia en la poesía


Beatriz Mendoza Sagarzazu


En la actualidad, ya nadie pretende definir qué es la poesía. El mundo de hoy controversial y cuestionador ha terminado con la aceptación de verdades absolutas y es poco dado a las definiciones: Las palabras cuando de definir se trata, se refieren más a sugerencias que a realidades, ya sean estas esenciales o vivenciales. Más aun, si de poesía se trata, materia incorpórea, tan inasible como la palabra misma, su elemento óseo, sostenedor de su ser y existir. Sin embargo, con o sin definiciones, la poesía es. Con detractores, en lucha desigual contra un materialismo imperante y creciente, a pesar de un sistema de vida que parece reducir su tiempo, y del facilismo que brindan los medios audio-visuales, nadie puede negar la existencia de la poesía, una de las pocas verdades que siguen siendo evidentes por sí mismas. Y aun cuando no pueda encerrarse en los estrechos límites de una definición, su materia, quizás como ninguna otra, porque de por sí es cambiante, persiste a través del tiempo y sus espacios: La poesía como la vida es un ser, y como la felicidad un estar; un estado de ánimo cautivo y comunicante, una gracia intemporal que escapa y permanece en una red frágil pero firme y duradera. Un poco así como el perfume guardado en un envase al que de pronto dejamos en libertad: Su aroma crece y se apodera del aire y mueve íntimas vivencias y memorias.

lunes, 20 de junio de 2016

miércoles, 15 de junio de 2016

Vivir la poesía en Muñequitos de aserrín


  José Gregorio González Márquez

Carmen Delia Bencomo
El trabajo literario de Carmen Delia Bencomo se mueve en diversas direcciones y con una serenidad que promueve desde la nostalgia hasta el amor por la naturaleza. Durante su existencia cultivó la poesía, la narrativa y el teatro. Trabajó los géneros literarios con la suficiente fruición como para dejar un hermoso legado que aún permanece enraizado en las letras venezolanas.
Bencomo dedicó gran parte de su obra a la escritura infantil. Dirigió sus poemas, cuentos, obras de teatro y una novela a niños y niñas. Pero, además junto a Enrique Hidalgo, poeta y músico, le dio vida a canciones infantiles cuyas letras deleitan a los escolares.
La poesía de Carmen Delia Bencomo se desplaza entre imágenes sugerentes; creaciones donde la ternura y el acercamiento al amor por los seres que se mueven en la vida cotidiana, nace desde muy temprana edad en el corazón del niño. Al habitar la esencia del pequeño, los textos se refugian en su alma y comparten cada palabra entre juegos y nostalgias.

jueves, 26 de mayo de 2016

Diez razones por las que leo



Jorge Ramírez Caro

 
  Tiempo de compartir lecturas. L. Alma Tadema
Han de existir muchas razones por las que se puede leer un libro, pero yo expongo aquí diez por las que leo y seguiré leyendo literatura:

 1. Cada vez que leo expreso mi condición de ser humano abierto, sensible y dispuesto a traspasar mi pequeño entorno para alimentarme con y de las luces y verdades que vienen de otros lados. Leo para no ahogarme, envenenarme o pudrirme con y en mi propia pequeña y miope percepción del mundo. La lectura enriquece mi punto de vista, me hace oír, tomar en cuenta y valorar la voz de los otros.

2. Leer es abrirse, ser receptivo, disponerse, dejarse mojar, empaparse. La lectura me hace poroso y permeable. Leer es encontrarse consigo mismo, con el mundo y con los demás. El texto es el espejo que muestra mi interioridad, los rincones de mi alma, las texturas de mis entrañas. Pero también el libro es el prisma que expresa la múltiple y compleja realidad, donde se materializan los problemas del mundo y del otro. El texto es el puente que me acerca a ese mundo de angustia y de sueños de los otros. Dando con el otro me encuentro a mí mismo y mi lugar en el mundo. Todo texto es un cruce, un lugar de encuentro.

martes, 19 de abril de 2016

José Martí y Gabriela Mistral en la cosmogonía infantil: dos voces poéticas para la promoción de la lectura


 José Gregorio González Márquez

Poeta José Gregorio González Márquez
La poesía, numen sagrado donde nace el enigma, permanece inalterable en el espacio y tiempo. El poema se reescribe con la constancia de su progenitor, hombre o mujer que canta no sólo lo sublime de la vida sino que desciende hasta los lugares atemporales donde anida el dolor. Pasiones adversas que alteran la cotidianidad del lenguaje formal, se mueven entre los versos de un texto poético.

El poema no acepta concesiones ni permite en su génesis el uso de referentes que le alejen de la disposición habitual para el que fue creado. El discurso poético posee una construcción en la que su creador usa infinidad de licencias que le permiten acceder a los espacios inimaginables de la vida. Cardozo (2003) dice que “La poesía comprende la belleza, la engloba, pero va más allá de ella. Incorpora el pensar a su naturaleza y subyuga los recursos expresivos artísticos del lenguaje para servirse de ellos como soporte para salir a la percepción de la mirada y del oído, a ser percibida, sentida, intuida; a ser placer, conocimiento, misterio y sobrecogimiento”

La poesía no está concebida para lectura exclusiva de un determinado grupo de personas ni para edades específicas. Es de lectura universal y cotidiana pues con ella vivenciamos diversas peculiaridades de la existencia.

viernes, 15 de abril de 2016

El libro en llamas


Carlos Yusti
  La quema de Cristóbal Llorens

La historia de la literatura, o para especificar, del libro como objeto sorprendente de conocimiento/entretenimiento, es el de una enorme hoguera iluminando ese camino farragoso de la intolerancia. El combustible es el temor (y el odio) debido al contenido de algunos libros. No obstante (desde que ardió la gran biblioteca de Alejandría pasando por los auto de fe de la china, de los religiosos contra los códices del nuevo mundo, de los nazis y por las piras emprendidas por los dictactozuelos de terror y sangre que ha padecido Latinoamérica) el libro ha llegado hasta nuestro días. Hoy no los quemamos, pero lo ahormamos en un Kindle y en ocasiones los pasamos por esa ráfaga luminosa del escáner, que es un poco como quemarlos desde la metáfora de estos tiempos cibernéticos en la que estamos entrampados.